Gratitud
Lo que no aparece en el balance del año
Quedan tres meses de 2026 y la prisa por cerrar el año aprieta. Hay otra manera de mirar lo que llevas: contar también lo que sostuviste, aunque no quepa en ninguna lista.
Toc Toc Soy Dios · 30 de septiembre de 2026 · 7 min de lectura
Octubre entra con calculadora. Basta con abrir el teléfono un momento para encontrar a alguien recordándote que todavía quedan noventa días, que el año aún se puede salvar, que si te organizas bien llegas a diciembre con todo cumplido. Y tú, que sabes cómo fueron estos meses de verdad, sientes que te están hablando de un año que no viviste.
El balance que no cuadra
Casi nadie termina el año donde dijo que iba a terminar. Cambió el trabajo, se enfermó alguien en la casa, se acabó una relación, subió el arriendo, el ánimo se fue por semanas enteras y volvió despacio. Cuando te sientas a hacer cuentas, sin embargo, la hoja solo tiene casillas para lo que se terminó: el curso, el ahorro, el proyecto, el plan que anunciaste en enero.
Por eso el balance duele. No es que hayas hecho poco. Es que estás midiendo con una regla que deja fuera casi todo lo que hiciste.
Y quizá esa regla ni siquiera es tuya. La copiamos de las publicaciones de enero, de la gente que resume su año en cuatro fotos, de la idea de que un año bueno es aquel en el que todo avanzó. Los años reales no funcionan así. Tienen tramos largos en los que lo único posible fue no soltar, y esos tramos no salen en ninguna foto.
Lo que sostuviste también cuenta
Hay una parte del año que no se anota en ninguna parte y que, aun así, te ocupó entero. Levantarte los días en que no querías. Acompañar a alguien en una sala de espera. Decir que no cuando decir que sí era más fácil. Pedir perdón sin tener del todo la razón. Volver a intentar una conversación que ya se había caído dos veces. Sostener una casa, un horario, la rutina de otros. Seguir mandando la hoja de vida después del séptimo silencio.
Nada de eso cabe en una lista de metas. Todo eso costó.
Si hoy tienes diez minutos, prueba algo sencillo. Toma una hoja, o la nota del teléfono, y escribe diez cosas que sostuviste este año. No diez cosas que lograste: diez que sostuviste. Prohibido repetir lo que ya está en tu lista de logros. Cuando termines, léelas de corrido. Casi siempre pasa lo mismo: el año se ve distinto, no porque haya sido mejor, sino porque por fin lo estás contando completo.
El año no se mide solo por lo que terminaste. También por lo que sostuviste cuando nadie estaba mirando.
Una semana que no hay que aprovechar
Del 5 al 11 de octubre hay semana de receso escolar en Colombia. Si tienes niños en casa, ya sabes que la semana llega con su propio ruido. Y si no los tienes, igual vas a notar que el país baja un poco el ritmo. La tentación será llenarla entera: adelantar trabajo, resolver pendientes, aprovechar el tiempo. Deja un día sin plan. Uno solo. No para hacer algo productivo con el descanso, sino porque el descanso no tiene que rendir cuentas.
Octubre es además, desde la Ley 2460 de 2025, el Mes de la Salud Mental en Colombia. Un mes con nombre no arregla nada por sí solo, pero sirve de excusa para algo que casi nunca hacemos: preguntarte en voz alta cómo estás de verdad, sin la respuesta automática de siempre, y decírselo a alguien que te escuche sin apurarte.
Y si lo que cargas es más grande que un día libre, si es un duelo que no afloja, una tristeza que ya lleva meses o un cansancio que no se quita durmiendo, no lo resuelvas a solas. Cuéntaselo a alguien cercano o busca acompañamiento profesional. Pedir ayuda es, también, una de esas cosas que no aparecen en el balance y que sostienen el año entero.
Quedan tres meses. No para correr detrás de lo que falta, sino para seguir sosteniendo lo que ya sostienes, con un poco menos de prisa y con alguien al lado.
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